Cuando un nuevo viajero llega
Angelina on Aug 6th 2007
Estaba conversando con mi pareja la semana pasada, el tema era precisamente nuestra vida como pareja. Nos preguntábamos por qué ya no viajamos como antes solíamos hacerlo. La respuesta era muy simple, ya no éramos pareja, ahora había nuevos integrantes en la familia. Definitivamente es difícil planear viajes cuando se tiene niños pequeños en la familia, cuando menos el viaje ya no puede tener el mismo tenor de los años de noviazgo y ahora tiene que enfocarse en el cuidado de los niños, es decir el relajamiento durante el viaje no puede ser total.
Recordábamos que nuestros viajes eran disipados. Muchas veces salíamos sin punto de destino fijo. Simplemente cogíamos un bus con tanto entusiasmo como incertidumbre y dejábamos que el destino nos guíe. Por lo general arrancábamos el viaje en horas diurnas para poder guiarnos y además no perdernos los paisajes de turno. Sin duda éramos libres, en más de una ocasión nos llamaron la atención merced a nuestros arrumacos en el asiento del bus, es que desbordábamos de felicidad y no medíamos nuestras reacciones, nos sentíamos dueños del mundo. Generalmente la elección era un alojamiento barato, veíamos por nuestra propia alimentación y no cargábamos con demasiada ropa. De ese modo, despreocupados viajábamos por el interior del país recorriendo pueblitos que tenían mucha mística. En una ocasión incluso nos casamos clandestinamente en uno de estos villorios. Pero esta situación cambió cuando nació Sebastián, nuestro primer hijo. Fue un parto difícil, el niño requirió de muchos cuidados durante las primeras semanas debido al poco peso que presentó al nacer. Es por esto que suspendimos nuestras actividades viajeras por los próximos dos años. De hecho sentíamos que algo nos faltaba, nuestra relación sin duda se deterioró. El niño requería muchas atenciones, pese a que ya se encontraba sano. El centro de gravedad de la relación cambió y ya nada fue lo mismo.
Pasados los dos años decidimos retomar nuestra cultura viajera, esta vez con el tercer integrante a cuestas. Evidentemente ya no podíamos desbordar como antes pero trataríamos de hacerlo lo mejor que se pudiera. Es así que alistamos todo para el viaje, ahora sí preparamos un botiquín de primeros auxilios y llevamos más ropa de lo acostumbrado, siempre pensando en que el niño no vaya a pasar frío. Y así salimos en busca del bus que nos trasladaría nuestro destino, destino que esta vez si predeterminamos. En esta ocasión si buscamos un mejor alojamiento, no un hotel de cinco estrellas pero si algo que nos permitiera comodidad y sobretodo seguridad para nuestro hijo. Todo marchó bien durante el viaje, no hubo más riñas pero coincidimos en que una parte de nosotros había muerto, nuestro espíritu aventurero se había marchado. Sin embargo otra parte en nosotros había nacido. El espíritu de la responsabilidad había llegado y nos trajo de regalo a Sebastián. Nostálgicos pensábamos si no hubiese sido conveniente prolongar un poco más nuestra vida de solteros, es una oportunidad única y siento que la pasamos demasiado rápido. Piénselo muy, pero muy bien, porque ya no hay marcha atrás.
Filed in Uncategorized | No responses yet
Related Posts
- CUANDO UN NUEVO VIAJERO LLEGA
- EL VIAJE DE REGRESO A NUESTRO LUGAR NATAL
- ES MEJOR UNAS VACACIONES ANTICIPADAS, ANTES DE TENER UNAS VACACIONES FORZADAS
- Nuevo proyecto de Donald Trump en España
- EL AVIÓN MÁS GRANDE Y EL BOLETO DE AVIÓN MÁS CARO