POR ALGUNA RAZÓN NO QUIEREN QUE NOS VAYAMOS DE BUENOS AIRES: NO FUNCIONA EL AEROPUERTO DE EZEIZA

Angelina on Oct 5th 2007

Nunca hubiera pensado que después de haber pasado casi dos semanas en Buenos Aires, justo ahora nos podía pasar esto a nosotros. Teníamos todo listo, los regalos que me había encargado mi prima, los alfajores que me había encargado mi amiga Maricruz, las empanadas que me encargó una amiga del trabajo, las zapatillas John Foos para mi primo, en fin, todo.

El viaje había sido uno de los mejores de nuestras vidas, sobre todo porque habíamos podido visitar el tradicional barrio de San Isidro, en Buenos Aires, lugar alejado donde se podía disfrutar de paseos a caballo y donde habíamos pasado unos días en una acogedora casita, muy tranquilos y alejados de la ruidosa ciudad.

Algo que me había impresionado realmente era la amigable atención que le brindan al turista, aunque buenos aires es un lugar que muchas personas consideran como xenófobo, durante nuestra estadía no encontramos ningún atisbo de ello.

Carlos y yo habíamos pasado días muy agradables en ese lugar y entre nuestros planes, incluso antes de irnos de buenos aires, ya teníamos planeado regresar.

Sin embargo, un incidente nos dejó con el humor y la felicidad un poco abajo, era el día de nuestro regreso y teníamos que dirigirnos al aeropuerto internacional, más conocido con el nombre de “Ezeiza”, como al medio día llegó a la puerta de la pensión el taxi que nos llevaría al aeropuerto, seguros de haber tomado la anticipación de tiempo del caso para los vuelos internacionales, sin embargo, nunca pudimos ni siquiera hacer la cola para el chequeo en el counter.

Todos los pasajeros no sabían a ciencia cierta lo que había ocurrido, los encargados de dar la cara de la aerolínea se limitaban a decirnos que los vuelos se habían suspendido por unos segundos y que en una o dos horas se reanudarían.

Nosotros pensamos: -si hemos llegado con algo de anticipación, pues será como esperar un rato más el vuelo- pero nada, pasaron las dos horas que nos dijeron y nadie movía un dedo por reanudar el chequeo de los pasajeros. En verdad, en las salas del aeropuerto se corrían incontables rumores que iban desde atentados terroristas hasta una granada escondida en uno de los baños.

Finalmente, y gracias a que recordé que tenía en uno de mis bolsillos una pequeña radio, la saqué y me puse a escuchar las noticias, allí me enteré que el motivo de la suspensión de los vuelos había sido porque se había informado la desaparición de una bolsa de dinero, con la cantidad de 100 mil dólares.

Como acción ante esta pérdida se procedió a la detención de todos los trabajadores de la rampa, y además se detuvo a otras personas con cargos relacionados. Como respuesta antes estas detenciones, los sindicatos de trabajadores determinaron detener sus labores como medida de protesta y como medio para reclamar garantías laborales.

La situación hasta ahora parece no arreglarse, nosotros optamos por hacer un cambio de planes y quedarnos unos días más en un hotel en la ciudad, quedarnos en el aeropuerto a dormir es verdaderamente inhumano y no queremos arruinar el viaje (más de lo que esta situación nos lo arruinó), así que sólo nos queda esperar para regresar a nuestro país.

Los alfajores y las empanadas tuvimos que sacrificarlas por la causa.

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