RENUNCIA Y TOMA DE CRUCERO

Angelina on Sep 11th 2007

Fascinante es la idea de viajar en compañía de tu pareja, dejar los móviles en casa y desatenderse del mundo por unos días o quien sabe semanas. Si no se tiene pareja, se puede hacer lo mismo con la familia o algunos amigos que piensen igual que nosotros. Sin embargo no es la única forma. En una ocasión s eme ocurrió la idea de viajar pero trabajando al mismo tiempo y pensé que esto se me haría más sencillo a bordo de un crucero, así me pasearía por varios países sin preocuparme en comprar los pasajes, coordinar las entradas y salidas de los vuelos o afanarme en el transporte de equipaje de un lado a otro.

 

            Todo surgió a raíz del término de mi contrato de trabajo en la secretaría del Municipio de Alicante. Me había desempeñado por aproximadamente siete años como asistente en el departamento legal de dicha entidad, había ingresado antes de finalizar la carrera de leyes en calidad de practicante, pero al terminar mi carrera me quedé trabajando de manera estable, eso creí. Pero un buen día tuvimos un pequeño litigio a raíz que una empresa privada nos demandó por no haber sido considerada apta para una licitación. El proceso legal duró cerca de dos años y se detectaron algunos malos manejos, en los que por supuesto yo no tenía nada que ver en lo absoluto, pero como la soga siempre se rompe por el lado más débil, lo más fácil para la entidad gubernamental era despedir a un lote de trabajadores como para resarcir su supuesta culpa. En fin, el hecho es que salí por la puerta falsa. Fueron siete años buenos en lo personal, aprendí mucho e hice buenas amistades, lo lógico era que buscara otro empelo afín a mi carrera de inmediato pero decidí tomarme unas largas vacaciones, quizá dos meses pensé. Luego, pensando bien y paseando por la ciudad me topé con un anuncio en la vitrina de una agencia de viajes en la que se veía un hermoso crucero sobre el fondo de un crepúsculo. En primera instancia me dije, puedo tomar unas vacaciones en uno de estos navíos, pero la razón me frenó porque si pretendía hacer eso definitivamente me iba a quedar sin fondos. Así que se me ocurrió una combinación salomónica y me dije, por qué no viajo y al mismo tiempo trabajo en un crucero. Definitivamente era una buena idea  Así que me introduje en la agencia de viajes para averiguar todo lo que pudiese.

 

            Fue allí que averigüé que este crucero hacía un recorrido por las islas caribeñas y algunos destinos continentales como Panamá y

la Isla Contadora, además, hacía una pequeña escala en Puerto Príncipe, en Haití y visitaba también Kingston en Jamaica. Era más que suficiente, los paquetes, de más está decirlo no eran precisamente baratos, pero yo tenía otros planes. Afortunadamente en la agencia me proporcionaron los datos del management del crucero y pude dirigirme a hablar directamente con los empleadores. Al llegar ofrecí mis servicios en el área de traducciones, evidentemente toda la entrevista fue en inglés y ahí mismo me tomaron para una plaza que estaba vacante. Simplemente había que esperar a que arribara el crucero para embarcarme en la siguiente travesía por las costas del Caribe.

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