UNA HABITACIÓN DE HOTEL PARA MI SOLA
Angelina on Nov 7th 2007
Hace algún tiempo hice un viaje sola a Buenos Aires, en el viaje, esperaba que mi habitación de hotel sea la normal, había pedido en la reservación una habitación con una cama, pero pensé que sería una cama común y corriente, es decir, plaza y media a lo mucho, sin embargo, me di con la sorpresa de que tenía una cama queen size.
El primer día que dormí en esa habitación tuve un poco de miedo, y me quedé a un costadito de la cama, en el lado derecho, pero de allí toda la noche no me moví, a parte de eso, el clima no era muy beneficioso y hacía mucho frío, por eso estaba tapada con incontables frazadas, lo cual imposibilitaba más que me pudiera mover.
Al otro día, me dije a mi misma: Tienes la cama para ti sola, ¿no crees que deberías aprovecharla más?, entonces dije hoy día no me echaré en el borde derecho, sino al centro, pero igual sentía como que era demasiado el espacio, así que terminé por último nuevamente en el lado derecho.
Al día siguiente fue distinto, estaba indignada acerca de mi imposibilidad de usar la cama entera, así que decidí en la noche que por ese día dormiría en el otro lado, en el izquierdo, pero igualmente no sé porqué sentía una atracción hacia el lado derecho que me hizo quedarme en el centro, además, en ese viaje, había llevado a mis muñecos de la niñez para que me acompañen durante el viaje, entre ellos a un playmobil mamá con el que jugaba cuando era niña, y todos los había puesto al centro de la cama, por lo que tuve que sacarlos de allí y ponerlos en el velador.
Al día siguiente, y por cierto, último día de mi estadía, si me acomodé en el centro y sentí el placer de descansar lo más cómoda posible que pude estar, disfrutando de una cama grande para mí sola, donde antes de dormir me dedicaba a hacer angelitos en las sábanas, y después a descansar. Aún poseo fotos de ese viaje e inclusive, guardo las fotos de la habitación de hotel en donde me quedé y de la bella mesa en donde me sentaba a escribir diariamente las anécdotas que en el día me habían pasado, las personas que había conocido, de lo que había comido, etc.
En ese viaje, aunque sola, tuve todas las comodidades y en definitiva es un viaje que no borraré de mi memoria, la ciudad, ese lindo hotel y yo conmigo misma, disfrutando cada segundo lo que estaba viviendo.
Este tipo de viajes son los que hacen que uno se encuentre a sí mismo, estoy segura que muchos de ustedes también han tenido un viaje de ese tipo, ¿se animan a contarlo?
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